GENOMA (1975-2025):
Encuadernaciones clásicas.
«Si el libro que nos ha conmovido, y que ha conquistado nuestro afecto, llega a nosotros con deslucidos pañales, le ofrecemos una vestidura mejor con arreglo a los cánones razonables de la bibliofilia o con arreglo a nuestras justas posibilidades. Celebrada esta simple ceremonia de carácter casi nupcial, el libro se guarda en lugar preferente cerca de nosotros. El calor de su compañía no pierde virtud, aunque permanezca cerrado. El corazón del libro nunca deja de latir.»
Brugalla, E. (1965). El corazón del libro nunca deja de latir. (J. Mengu) – negritasycursivas blog.
Una encuadernación clásica es aquella que sigue unos patrones de construcción y decoración enmarcados dentro de la tradición heredada de nuestros antecesores.
Estos libros aspiran al respeto de la obra por medio de la mimesis. Ya sea una restauración de la portada original o una reinterpretación de una edición moderna, la encuadernación clásica abraza el diseño sin altibajos. Discretamente, solemnemente.
Han de guardarse las palabras como tesoro. Tesoro que custodia y atestigua lo que fuimos, para que el seremos nunca lo olvide. Y aunque la memoria guía hacia caminos eclécticos y es contradictoria con la historia; ellas seguirán vivas para que cada cual las descifre. Y nosotros, encuadernadores, aportaremos algo a ese jeroglífico: algunas veces serán luces con estilos más precisos. Otras: contradicciones, confusiones, incongruencias. Fantasmas de falsas razones. Pero el conjunto del libro será una pieza preciosa, que se arrodille ante el pensamiento
crítico.
La encuadernación clásica evita la pretensión (aunque le encanta el pan de oro); se cree discreta (aunque gofra con los hierros más rococó); se muestra rigurosa (aunque convierta libros en catálogos de motivos Art-Nouveau).
La encuadernación clásica es esa pieza que late en casa de cada bibliófilo. Como testimonio único, como reliquia incuestionable, irreprochable, imprescindible. La encuadernación clásica es el motivo de toda la obra de mi padre, es el genoma del que partimos, la razón de ser del libro, nuestra máxima aspiración.
Libro del buen amor. Arcipreste de Hita.
Edición facsímil 1974.
Colección privada.
©Mínguez
Lecciones de clave. Benito Bails.
Edición 1775.
Colección privada.
©Mínguez
Cal y Canto. Rafael Alberti.
Encuadernación 2010.
Edición 1929.
Colección privada.
©Mínguez
Recuerdos de la marisma. Camilo Hurtado de Amézaga.
Encuadernación 2011.
Edición 2010.
Colección privada.
©Mínguez
Historia del Toreo. Fernando G. de Bedoya.
Encuadernación 2014.
Edición 1850.
Biblioteca Carriquiri.
©Mínguez
Tres ensayos sobre la encuadernación. Emilio Brugalla.
Encuadernación 2018.
Edición 2000.
Colección privada.
©Mínguez



Más allá de la memoria. Marqués de Borghetto y Conde de Priego.
Encuadernación 2024.
Edición círculo de Bibliofilia Venatoria.
Colección privada.
©Mínguez



Raboliot. Maurice Genevoix.
Encuadernación 2022.
Edición con aguafuertes de Jean Conmmére.
Colección privada.
©Mínguez







Ley del notariado. Manuel García de Fuentes Churruca.
Encuadernación 2024.
Edición 2012.
Colección privada.
©Mínguez